jueves, 23 de febrero de 2023

“Ha dicho marica”

 

 “Ha dicho marica”



 

            Hace tiempo escribí sobre la música de los 80 como “música de mi vida”, y el caso es que quienes pasamos en esa década de la adolescencia a la edad adulta nos hemos criado en ese entorno cultural alegre, festivo, algo superficial… y lleno de letras alocadas e irreverentes, despreocupadas de todo respeto a valores tradicionales, presentes en aquel momento… o, por supuesto, futuros. Lo cierto es que aunque los grandes valores quizá no hayan cambiado tanto, sí lo ha hecho el énfasis que se pone en cada uno, o las concretas consecuencias que se extraen. El caso es que resulta difícil no recordar aquella época como un atractivo tiempo de libertad y desenfado. Hoy, desde luego, tenemos mucha más sensibilidad hacia ciertos valores, más respeto a las minorías y a los sentimientos que cada quien pueda tener y que, por encima de todo, no deberíamos nunca ofender, y esto, que tiene desde luego su lado positivo… si se extrema puede tener una vertiente negativa, ridícula o hasta patética. Siempre digo que no hay virtud que, llevada al extremo, no se convierta en un vicio o defecto, y me temo que por ahí vamos en este terreno. Sin llegar (todavía) a la censura retroactiva a las letras o a otras manifestaciones artísticas de otros tiempos, parece que se extiende el complejo o la necesidad de justificar, explicar el contexto o justificarse cuando se escuchan ciertas canciones.

            Un par de ejemplos reales y recientes. No hace mucho en un concurso televisivo de gran audiencia los asistentes escuchaban y bailaban alegremente la famosa canción de Hombres G “Devuélveme a mi chica”, que, como ya sabe, entre otras proclamas incluye ese grito de “¡sufre, mamón!”, o “voy a vengarme de ese marica”. Pues bien, después de ese rato de canto y baile desenfadado, el presentador se vio obligado a justificarse y añadió una crítica a esa canción, de la que vino a decir “¡qué mal ha envejecido!”, lo que generó luego polémicas sobre la oportunidad de poner esa canción en ese programa, así como una sencilla respuesta de David Summers: “si tanto les disgusta, que no la pongan”. Sería una anécdota sino fuera porque este tipo de actitudes son ya casi una regla, aunque aquel ejemplo tuviera más repercusión. Como escucho con frecuencia en la radio emisoras que ponen este tipo de canciones, percibo que ya es casi habitual disculparse o dar explicaciones en ciertos casos, como cuando el otro día el locutor destacaba lo inoportuno de la letra de aquella canción de Radio Futura “Corazón de Tiza”, en la que podemos escuchar “y si te vuelvo a ver pintar un corazón de tiza en la pared/ te voy a dar una paliza por haber/ escrito mi nombre dentro”. En fin, imagino que canciones como “Manolito” de “Los Toreros Muertos” deberán estar directamente prohibidas, y no transcribo alguno de sus párrafos por si alguien interpreta que es delito. El caso es que comparto obviamente muchos de los valores de nuestra sociedad, pero no puedo compartir esa ridícula tendencia a la censura o a la revisión del pasado de acuerdo con ellos. Por esta vía llegaremos al momento en el que asistir a una verbena de música de los 80 se convierta en algo sospechoso o sancionable… o como mínimo en un acto que tenga que venir acompañado de una conferencia para explicar el contexto y criticar las letras insensibles y siempre ofensivas para alguien.


(Fuente de la imagen: https://open.spotify.com/track/1Wrzhfa5bNlqvsnCztz190 )

Los animales ante la ley

 

Los animales ante la ley



 

            Ya he escrito alguna vez sobre los llamados “derechos de los animales”, y sin repetirme mucho puedo decir que, si consideramos que los “derechos” son una creación humana, podemos otorgárselos a quien queramos, pero es evidente que cuando hablamos de los derechos de los animales no aludimos a lo mismo que cuando nos referimos a derechos humanos. Los animales no tendrían derecho a la libertad de expresión, la libertad religiosa o a la huelga, por decir algo, y ni siquiera estrictamente a la vida, pero sí a la protección. Los derechos humanos derivan de la dignidad, lo que implica el mandato de no instrumentalización, es decir, en el sentido kantiano, de considerar a una persona siempre un fin en sí mismo y nunca un medio. Mientras que los animales serían protegidos bajo una pauta de evitar cualquier daño innecesario, gratuito o desproporcionado, pero todos sabemos que en ocasiones puede ser necesario incluso su sacrificio. Entendiendo bien las cosas, desde luego nadie podrá encontrar ni una sola línea que yo pueda escribir en contra de esta idea de la protección, e incluso del bienestar animal, y creo que el mandato al que me he referido debería admitir una cierta aplicación general.

            En el caso de los llamados “animales de compañía”, la relación con el ser humano es particularmente intensa, y también puede llegarse a un nivel de exigencia mayor, ya que sin llegar a ser humanos, no deberían ser instrumentalizados más allá de lo que, entre animales y humanos o incluso entre humanos, pueda tener de “instrumentalización” esa comprensible búsqueda de compañía y cariño, casi siempre más incondicional en los animales de compañía que en los humanos. Quienes hemos trabajado en la educación de un perro sabemos que en su comportamiento hay un origen “interesado”, en la medida en que responden y aprenden conductas en espera de una recompensa, aunque esta pueda ser finalmente la caricia o el gesto de cariño del amo, y esto es algo más de lo que podemos decir de algunos humanos. Así que solo puedo estar a favor de que la normativa, incluyendo la nueva ley que ahora está a punto de aprobarse, prohíba el abandono y el maltrato de los animales de compañía, y sancione las conductas que claramente supongan un comportamiento de este tipo. A partir de ahí… hay una serie de requisitos no siempre muy necesarios, de condiciones y obligaciones para criadores y propietarios a veces cuestionables, y de incomprensible aversión al comercio, difícil de justificar. A un animal no le importa si tú pagaste por él, ni que le dejes en uno u otro lugar de la casa (siempre que sea en condiciones de bienestar), sino que le trates con cariño.


(Fuente de la imagen: https://www.cope.es/actualidad/vivir/noticias/ley-bienestar-animal-que-consiste-como-afecta-mascota-cazadores-20230209_2541608 )

jueves, 9 de febrero de 2023

Primero decidimos y ya argumentaremos

 

Decidimos y ya argumentaremos



 

            Yo no solía comentar filtraciones de noticias del Tribunal Constitucional, pero… por un lado, últimamente los medios parecen transmitir con bastante credibilidad todo lo que sucede en esa institución de fines tan nobles, incluso lo que debería ser secreto, y esto ya empieza a parecernos normal; y, por otro lado, en el momento de escribir estas líneas, el propio Tribunal ha publicado una nota de prensa cuyo título expresamente indica “El pleno del TC desestima por mayoría el recurso de inconstitucionalidad presentado por el PP contra ley del aborto y nombra nueva ponente a la vicepresidenta Inmaculada Montalbán”. El contenido de esta nota confirma lo que varios medios habían publicado ya, en el sentido de que el Pleno ha rechazado la ponencia de Enrique Arnaldo (que, según la información de la mayoría de los medios proponía, declarando constitucional la esencia de la ley impugnada, señalar la inconstitucionalidad de lo relativo a la información a la mujer embarazada, en la medida en la ley no parece asegurar que el consentimiento sea efectivamente informado). Además, se anuncia el nombramiento como nueva ponente a la magistrada Inmaculada Montalbán.

            Así que todos los antecedentes de proceder extraño del Tribunal Constitucional se han superado en este caso. Muchas veces he criticado la práctica incorrecta de dar a conocer el fallo de una sentencia días antes de los fundamentos (y peor todavía cuando este se filtra). Pero ahora se ha dado a conocer el sentido general de una futura sentencia, que será plenamente desestimatorio, sin que ni siquiera exista una ponencia que se haya aprobado -ya que la que existía es la que ha sido rechazada-, y en el mismo momento en el que se nombra ponente para que elabore el texto que -suponemos- será, con más o menos correcciones o añadidos, aprobado. Así que se desestima el recurso y se declara la constitucionalidad de la ley, pero se desconocen todos los argumentos que conducirán a un fallo de ese tipo, ya que el Pleno acaba de designar ponente y ni siquiera tiene un texto sobre el que exista acuerdo. Así que estamos de acuerdo en que la ley es perfectamente constitucional y que el recurso no se estimará en ningún aspecto, pero no sabemos por qué. Un proceder bastante inadecuado. Sobre el fondo, ya tendremos ocasión de pronunciarnos en su momento, pero más allá de constatar que, aparentemente, el debate sobre la ponderación entre la protección de vida y los derechos de la madre ya no tiene sentido, no deja de extrañar que, por lo que parece, en este concreto caso, más allá del consentimiento informado, está justificado el derecho a no ser informado. Veremos.


(Fuente de la imagen: https://elpais.com/espana/2023-02-09/el-constitucional-rechaza-el-recurso-del-pp-y-avala-en-su-totalidad-la-ley-de-plazos-del-aborto.html )

Si hay confianza, hay esperanza

 

Si hay confianza… hay esperanza


 

        Dejando de lado tecnicismos jurídicos, cualquier puede comprender que la cuestión de la llamada “euro orden”, es decir, la orden europea de detención y entrega, se relaciona de forma muy sólida con los principios esenciales en los que se fundamenta la propia Unión Europea. Si esta se basa en la ausencia de fronteras interiores, estas no solo no deben aplicarse en el caso de la circulación de personas, bienes o capitales, sino también en el caso de determinadas órdenes o resoluciones judiciales, y en particular de las órdenes de detención de quienes son sospechosos de haber cometido determinados delitos. Los (presuntos) delincuentes también son libres para circular, y si se busca una justicia eficaz, cuando son perseguidos por el poder judicial de cualquiera de los Estados, esas órdenes deberían ejecutarse sin grandes trabas en cualquier otro Estado de la Unión. Por supuesto, para que esto sea así hay que creer (y poner en práctica) el esencial principio de confianza mutua, que en resumen implica que todos los Estados reconocen a los demás socios como Estados democráticos, respetuosos (en general) de los derechos fundamentales, basados en el principio de separación de poderes y, en consecuencia, con un poder judicial independiente. Claro que últimamente hay algunos Estados en los que estas ideas parecen resultar algo más dudosas, pero si se pierde este principio, la propia Unión se desplomaría por falta de uno de sus fundamentos estructurales. Pero… si todo esto es cierto, resulta muy difícil explicar cómo es posible que algunos fugados de la justicia española, perseguidos por la comisión de graves delitos, puedan haber hallado una especie de refugio en Bélgica, de tal manera que, más de cinco años después de la comisión de dichos delitos, aún no hayan sido entregados a España.


 

            En este contexto, esta semana hemos conocido una decisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que supone un indudable paso adelante para resolver esta situación, tan lamentable desde el punto de vista de la aplicación de los principios de la Unión. Contestando varias cuestiones prejudiciales planteadas por el juez Llarena respecto al asunto del ex consejero Lluís Puig, el Tribunal de Luxemburgo establece criterios claros, que serán aplicables además a la situación de Puigdemont y otros prófugos, aunque en ese supuesto está también pendiente la resolución sobre su inmunidad parlamentaria. En síntesis, el Tribunal da la razón a Llarena y entiende que los jueces belgas deben entregar a los prófugos salvo que se demuestra la existencia de “deficiencias sistémicas o generalizadas que afecten al sistema judicial del Estado miembro o emisor”, y sin cuestionar la competencia del tribunal que requiere. Aunque es evidente que la defensa de los prófugos tratará de explotar esta excepción o cualquier otro matiz, creo que ahora sería impensable la negativa a la entrega, y que si esta se produjera estaríamos ante una quiebra fundamental de ese principio de confianza, que afecta a la esencia misma de la Unión. Si, por el contrario, se extraen las consecuencias de ese principio de confianza… tenemos una razonable esperanza de que los delincuentes respondan finalmente, al menos por aquellas figuras que en su día permanezcan en el Código penal…


(Fuente de la imagen: https://www.dw.com/es/el-tribunal-de-justicia-de-la-ue-ordena-a-polonia-que-pague-1-mill%C3%B3n-de-euros-por-d%C3%ADa/a-59635444 )

jueves, 26 de enero de 2023

La alumna

La alumna



 

            La alumna de cuyo nombre no quiero acordarme, aunque gracias a su discurso impropio esté estos días en todos los medios, tiene, desde luego, derecho a decir lo que dijo. La alumna cuyo nombre todos olvidaremos tan rápidamente como lo hemos conocido (aunque sinceramente, tampoco descarto que dentro de no mucho la veamos como candidata a algo por algún partido político, o incluso como secretaria de Estado o ministra), puede hacer un discurso plagado de incorrecciones, lugares comunes, vulgaridades repetidas hasta la saciedad (“¿vale?”), y sobre todo, incoherencias descomunales. Por ejemplo, la de insistir en la crítica a la “titulitis” y a las calificaciones, pero al tiempo insinuar que ella debería ser más conocida que la presidenta de la Comunidad de Madrid, simplemente porque tiene el mejor expediente de su promoción y eso, obviamente, parece suponer, a su juicio, que su importancia es mayor que la de presidir una región. O, cómo no, la de afirmar que, en coherencia con su forma de ver las cosas, rompería su título o su expediente brillante, pero, por supuesto, no hacerlo, porque supuestamente le entran, de repente, dudas sobre la legalidad de tal acción. Incluso tiene derecho a entender muy erróneamente la idea de “representatividad” para aprovechar la oportunidad que ese mismo expediente le da para intervenir en ese acto con la finalidad de exponer, supuestamente en representación de los alumnos, un alegato sectario, subjetivo y probablemente minoritario contra la persona a la cual se rendía homenaje en ese acto (no hace falta ser experto en teoría política para comprender que la posibilidad que se da a determinados alumnos no elegidos democráticamente para intervenir en ciertos actos institucionales debería tener precisamente un sentido institucional). 

 

En realidad, esa alumna tendría también derecho a ser coherente y, en consecuencia, no utilizar su título para el acceso a ninguna profesión ni para nada, ya que el título no tiene -según ella- valor ninguno, como tampoco el haber obtenido el mejor expediente. O incluso podría declinar la invitación a intervenir en un acto de este tipo, dado que dicha invitación se hace por unos méritos objetivados en los que ella realmente no cree. Afortunadamente, vivimos en democracia, y por ello las minorías tienen derecho a expresar su punto de vista crítico, incluso aunque se aproveche para ello un acto que en modo alguno tenía esa finalidad. Pero también porque vivimos en democracia, esa misma crítica debería siempre estar acompañada por el respeto institucional, que implica también un mínimo respeto por la persona que democráticamente encarna una institución, aunque no nos guste. Algo que olvidó por completo esta alumna prescindible y pasajera.


(Fuente de la imagen:https://www.elmundo.es/madrid/2023/01/25/63d154e621efa0372d8b459f.html )

jueves, 19 de enero de 2023

Sobre debates y dobles raseros

De debates y dobles raseros

 




            Me parece que es un síntoma de pobreza argumental la cada vez más frecuente costumbre de producir amplios y prolongados debates sobre medidas o cuestiones que, en realidad, no se conocen. Primero surgió la costumbre, en parte propiciada por el propio Tribunal Constitucional al anunciar sus decisiones de más trascendencia antes de publicar su fundamentación, de debatir sobre anuncios de decisiones cuyo contenido y argumentación todavía se desconoce. El fenómeno no se da solo en nuestro país, pues basta recordar las grandes polémicas -con manifestaciones multitudinarias incluidas- que se produjeron el pasado año en Estados Unidos por la filtración de la sentencia en el caso Dobbs vs. Jackson, sobre el aborto. Pero lo de estos últimos días en España sobrepasa todo lo que habíamos visto antes: la mayoría de los representantes políticos se enzarzan duramente en un agrio debate sobre un no-anuncio de no se sabe muy bien qué en relación con la posibilidad que (tal vez) se va a ofrecer en las embarazadas en Castilla y León, de escuchar los latidos del feto. Este vago anuncio, no se sabe si confirmado o desmentido, ha servido para que muchos desplieguen toda su artillería a favor (o en contra) del aborto. 

 

            Simplemente, lo que ha sucedido estos días no merece siquiera el calificativo de debate, ni social, ni político, sobre una medida que tal vez podremos valorar si se llega a hacer efectiva. Entiendo que la política de hoy tiene este tipo de extrañas reglas, que para nada propician el debate sereno, sino más bien el seguimiento o rechazo de consignas previas, “palabras colgadas de un árbol”, como alguien ha dicho, con las que aparentemente solo cabe comulgar a ciegas y por completo, pues de lo contrario saltarán todas las alarmas. Pero lo peor de todo es que a este juego infantil y ridículo se apuntan (o incluso lo provocan) los responsables de las instituciones, y especialmente del Gobierno. Si ya me parecieron sobreactuaciones efectistas las comparecencias de los presidentes del Congreso y del Senado, a media noche, para criticar duramente la adopción de medidas cautelares por el TC (tratando de defender la separación de poderes frente a este, pero no, al parecer, frente al propio Gobierno), peor me parece la comparecencia formal para anunciar todo tipo de amenazas a Castilla y León por algo que, de momento, ni se ha producido ni anunciado oficialmente. Y no deja de ser un doble rasero para medir, porque al parecer aquí anunciar que se volverá a declarar la independencia en abierta ruptura con la Constitución, no merece siquiera un comentario del Gobierno. En cambio, se diría que esa inconcreta medida de la comunidad castellanoleonesa supondría un gravísimo atentado a todos los valores constitucionales…


(Fuente de la imagen: https://www.antena3.com/programas/espejo-publico/noticias/isabel-rodriguez-maternidad-protege-nuevo-protocolo-aborto-que-quiere-aplicar-castilla-leon_2023011663c5145b8a598d0001ccfe33.html )

lunes, 16 de enero de 2023

Cenar en París

Cenar en París



 

            Nadie duda de que la gastronomía francesa ha sido y es una de las principales referencias del mundo. Por supuesto, sea cual sea el ranquin a seguir, siempre aparece también en los puestos más elevados la española, la italiana, y otras mediterráneas, pero… carece de sentido ponerse a comparar. Lo mejor es, en cada caso, aprovechar y disfrutar de lo que cada ocasión depara. Por lo demás, saben mis lectores más asiduos que en estos ámbitos nunca pretendo escribir como experto (y en realidad tampoco en ningún otro), aunque uno aprovecha siempre las posibilidades de “experimentar”. En todo caso, no es mi intención ofrecer una guía de productos ni de lugares, para la que me faltarían conocimientos, pero sí una pequeña guía de mis personales y siempre subjetivas sensaciones. Así que, con estos parámetros, trataré de expresar no las virtudes de la gastronomía francesa, sino por qué es especial una cena en París, adecuadamente elegida. 


 

            Claro que el primer elemento, como en cualquier cena… es la compañía, y eso siempre dependerá de cada circunstancia. Pero no cabe dejar pasar la recomendación de que convendría, por supuesto, elegirla adecuadamente. Y el segundo… los ingredientes de lo que se va a comer, y en este aspecto, las posibilidades en París son casi infinitas, pero cómo no destacar la opción del foie, o las crepes variadísimas, además, claro está, de tantas opciones de excelentes carnes y pescados. Y por supuesto, todo esto ha de venir acompañado con un vino adecuado, de cualquiera de las excelentes denominaciones francesas. Porque aunque hoy hay cada vez más alternativas de excelentes caldos en todo el mundo… París merece y requiere un vino adecuado, en calidad y cantidad. Además de todo esto, y este es uno de mis elementos favoritos, es muy común acabar la cena con queso, tal vez acompañado de mantequilla o mermelada, y para mí el ser humano no ha inventado nunca algo más maravilloso que en buen queso. Soy mitad castellanomanchego, mitad asturiano, así que no podría dejar de ser un apasionado del queso, pero cómo negar que Francia también ofrece en este aspecto una variedad casi ilimitada, y me encanta esa costumbre de tomarlo de postre. Pero lo que más identifica una cena en París es el lugar, y para ello cualquiera de esas calles del centro cercanas al Sena, coquetas, en esos restaurantes con sus escaparates o terrazas, elegantemente iluminadas, hacen que la experiencia sea exclusiva e inolvidable, y más si va acompañada de un delicioso paseo. Al lado de todo esto, la costumbre de cenar exageradamente pronto, o el frío que puede hacer cerca del Sena, son minucias que nunca empañarán esa maravillosa cena en la ciudad de la luz…