Anochece,
que no es poco

Lo vengo diciendo desde hace tiempo,
y los estudios confirman la idea una y otra vez: es absolutamente falsa la idea
de que los españoles trabajemos menos que los ciudadanos de otros países
europeos. Lo que sucede, simplemente, es que nos levantamos (y comenzamos a
trabajar) un poco más tarde, pero terminamos de trabajar (y nos acostamos)
bastante más tarde que en casi cualquier otro país. Así que trabajamos más,
aunque los estudios ponen de manifiesto que producimos menos, por lo que más
bien cabría decir que pasamos más horas en el trabajo. Varias son las causas
que pueden explicar esta situación. Por un lado, dormimos menos, y eso afecta a
la productividad. Tradicionalmente, el español podía compensar ese menor sueño
nocturno con la siesta o “cabezadita” de después de comer, pero en la mayor
parte de los trabajos eso es casi imposible. Por otro lado, nuestro horario
oficial está bastante alterado respecto al horario solar. Tenemos la misma hora
que Polonia o Albania, países en los que el sol sale antes y se pone antes; en
cambio, tenemos una hora más que el Reino Unido, cuando es obvio que
compartimos el meridiano de Greenwich. En estos días en los que nos vamos
aproximando al solsticio de verano y la noche no parece llegar nunca,
cualquiera puede darse cuenta de que nuestro horario está bastante retrasado,
lo que puede afectar a la vida cotidiana (por ejemplo, los niños pequeños que
van al colegio, o se tienen que acostar de día, o necesariamente duermen poco).
Y aunque este “exceso” de horas de luz existe y es más acusado cuando más al
norte nos movamos, los países nórdicos lo tienen en número total de horas al
día y no pueden resolverlo “moviendo” la hora oficial para que amanezca y anochezca
un poco antes.

