viernes, 5 de enero de 2024

Verba volant?

 

Verba volant?

 


 

 

            Se supone que fue Cayo Tito quien en su discurso al Senado expresó aquello de que “verba volant, scripta manent”. Hoy suele emplearse la expresión como elogio de lo escrito, que permanece, frente a las palabras pronunciadas oralmente, a las que el viento se lleva. Pero algunos autores como Borges entendían que el sentido originario era justamente el contrario, es decir, un elogio del discurso verbal, en el que las palabras tienen alas y pueden ir de un lugar a otro, frente a la palabra escrita que de algún modo “yace” inerte. Sea como fuere, lo cierto es que, como en tantos otros aspectos, hoy las cosas “ya no son lo que eran”, de manera que no puede afirmarse sin más que a las palabras se les lleve el viento, ni tampoco que los escritos permanezcan. Muestra de esto último son las páginas web, cuyo texto escrito puede modificarse indefinidas veces, y no será tan fácil, al menos para el común de los mortales, acceder a versiones anteriores si no se tuvo la precaución de guardarlas de algún modo en su momento. Por eso es tan importante, en un escrito mínimamente riguroso, que las referencias web vengan acompañadas de la fecha de la consulta (o de la última consulta), porque el escrito podría no permanecer, y entonces la cita sería falsa si faltase ese dato de la fecha. Es verdad que en la “galaxia Gutemberg” -como seguramente recuerden los más viejos del lugar- los libros también tenían distintas ediciones; pero no era lo mismo, pues ni el cambio era tan sencillo y ágil, ni las ediciones anteriores desaparecían como por arte de magia…

 

            Pero ahora me quiero centrar en que tampoco es tan cierto eso de que a las palabras se las lleve el viento. Hoy nuestras vidas (salvo tal vez la de algún raro, pero raro de verdad) no se entienden sin el a la vez dichoso y maldito whatsapp, que para las nuevas generaciones ha venido a sustituir a las conversaciones directas, o incluso a las telefónicas, en tantas ocasiones. Pues bien, esta aplicación, acaso originariamente concebida como un instrumento para la comunicación privada, hoy se parece cada vez más a una red social. Además, permite combinar los “scripta” y las “verba”, y también contempla distintas configuraciones que, entre otras cosas, tienen que ver con lo que “manent” unos y otras. El caso es que alguien puede grabar ese inefable audio, habitualmente tan molesto para el que lo recibe cuando no puede escucharlo, como cómodo, útil y acaso necesario para el que lo transmite. Quien lo graba puede imaginarse que está hablando en la barra del bar tomando una cerveza, pero luego resulta que eso se puede usar incluso como prueba judicial. Bueno, por si acaso queda algo de cierto en el adagio, escritos dejo mis mejores deseos para mis lectores en el año 2024.

 

(Fuente de la imagen:  https://iesmaestropadilla.es/verba-volant-scripta-manent/ )

La lotería

 

La lotería

 


 

            Cada vez que un buen amigo me da un abrazo sincero, o me hace ver de cualquier manera que valora nuestra amistad, ya me ha tocado la lotería. Cada vez que un colega me dice -y me parece que lo hace de verdad- que le ha gustado mi exposición, o mi argumentación, o que le ha interesado mucho un escrito de mi autoría, me toca también una pequeña lotería. Si un discípulo dice o sé que siente reconocimiento por el esfuerzo que puedo hacer para ayudarle a mejorar, si en realidad veo cómo algunas personas pueden crecer y mejorar en muchos sentidos y yo he podido ayudar algo a que esto se produzca, me siento bendecido por la fortuna. Si alguna vez mis alumnos atienden, participan, se interesan, ya manifiesten su satisfacción o simplemente yo crea apreciarla, para mí es un pequeño premio. Si en alguna ocasión he discutido con alguien, o me he enfadado, o me he distanciado, y llega el momento de la reconciliación, el perdón y el olvido, el reencuentro, siento como si me hubiera tocado un buen premio de lotería. Cuando tengo la oportunidad de viajar, conocer nuevos lugares o volver a los ya conocidos, volver a convivir con seres queridos a quienes hacía tiempo que no veía, me parece que he sido agraciado. Cuando trabajo duramente, pero de alguna manera logro alcanzar a ver algún resultado positivo en todo ello, siento que ya he recibido alguna recompensa. Cuando -a veces sin esperarlo- me parece haber logrado esa foto que refleja tan bien lo que quiero transmitir, o simplemente cuando alguno de mis lectores me dice que ha leído mi columna y le ha gustado o le ha parecido interesante, de algún modo me siento premiado. Cuando llego a un hotel y, sin pedirlo expresamente, la habitación tiene vistas, o el desayuno es el que a mí me gusta, me parece que he tenido fortuna. Vaya, hasta cuando gana el Atleti siento que me ha tocado una pequeña lotería. Y si iba perdiendo y al final empata, por lo menos es un reintegro...

Qué decir, entonces, de lo que se produce cuando encuentro un momento de paz o siento que Dios mira por mí. O cada vez que mi mujer, o mi madre, o mis hijos me dicen “te quiero mucho”… Entonces me toca el gordo de la lotería. Y bueno, es verdad, estas cosas no pasan siempre, y también hay algunos otros momentos menos afortunados. Pero esos… es mejor olvidarlos. Cuando escribo estas líneas, tengo guardados algunos décimos de lotería por si la suerte me acompaña en el sorteo de Navidad. Cuando la mayoría de mis queridos lectores las lean, puede que no me haya tocado nada. Pero si es así… me basta pensar en todas las veces que, a lo largo del año, he sido agraciado con estas pequeñas o grandes loterías. Y no puedo dejar de sentirme bastante afortunado. Muy feliz Navidad a todos. 

 

(Fuente de la imagen:  https://www.rtve.es/rtve/20231222/loteria-navidad-2023-decimos-segunda-vida/2468009.shtml)

Dios miente

 

Dios miente

 


 

 

         Este título indudablemente provocador es el del libro que quiero recomendar a mis lectores en esta ocasión. Su autor, Luis García Chico, es una persona a quien conozco bien y por quien profeso un sincero aprecio y afecto, porque fue hace años mi alumno, y ahora doctorando bajo mi dirección en nuestra Universidad, y sus aportaciones son siempre interesantes. No sabría si decir que es un jurista metido a filósofo (y teólogo), o un filósofo-teólogo que se dedica profesionalmente al derecho, pero en todo caso es un experto en teoría de la mentira (lo que no quiere decir experto en mentiras, de esos tenemos más en nuestra clase política). Precisamente “Teoría de la mentira” es el título de un trabajo más extenso y profundo de su autoría, pero hoy quiero detenerme en dar unas “pinceladas” sobre esta otra obra más breve y reciente.

 

            No puedo -ni tiene sentido que lo intentase- desgranar los argumentos de este libro, pero su tesis central es que Dios “puede mentir” y engañar, como sugiere el subtítulo. Para demostrarla se apoya en muy numerosas citas bíblicas -demostrando un amplísimo conocimiento de los libros sagrados- que se refieren a situaciones en las que Dios miente o engaña, o aprueba la mentira o el engaño con ciertas finalidades ¨nobles”. Dios permite esa mentira, y del mismo modo que algún autor trató de demostrar que Dios no puede ser solo bueno, García Chico entiende que tiene esa capacidad para mentir, y en términos de conjeturas señala que acaso efectivamente miente. Nos dice: “Dios no se equivoca, y si engañase acertaría”, o en resumen, “Dios metafísicamente es la Verdad, pero epistemológicamente es mentira”. Esto último fundamentalmente porque quienes le tratamos de conocerle somos por esencia limitados y nunca llegamos a entender la verdad. En realidad, en mi opinión, hay un cierto trasfondo escolástico en este debate, pues al igual que no sabemos si lo bueno es bueno porque Dios lo manda, o Dios lo manda porque es bueno, tampoco podemos saber si la Verdad es tal porque Dios lo decide, o Dios lo decide porque existe esa verdad. Yo tiendo a creer que es esto último. Pero lo que veo con más claridad, aunque no sé en qué medida estará el autor de acuerdo con esto, es que si podemos hablar de la mentira es porque existe la verdad, de modo que no tiene sentido afirmar “todo es mentira”, ya que es imposible definir la mentira sin aludir a la verdad. Por lo demás, si Dios miente -o incluso si solamente puede mentir- es porque existe, así que de algún modo la constancia de la mentira llegaría a ser una prueba lógica de que hay verdad, y el papel de Dios en esta dialéctica verdad-mentira nos habla de la existencia del mismo Dios, aunque la prueba de esto sea ya otra historia…

Ciudades de Europa: Bruselas

 

Ciudades de Europa: Bruselas

 


 

         Así, en principio, una ciudad cuyo símbolo más conocido es una pequeña estatua de menos de medio metro de un niño haciendo pis (que ahora tiene su réplica femenina, y hasta canina…) no parece un lugar particularmente sugerente. La cosa no resulta mucho más atractiva si se piensa que, en general, resulta bastante anodina, además de tener ese aspecto burocrático y monótono que le da el ser sede de uno de los aparatos administrativos más grandes y aparentemente aburridos del mundo como es la Unión Europea, y eso por no hablar de la OTAN. Si añadimos un clima húmedo, frío y bastante gris, cerraríamos un panorama de una ciudad cuya visita no resultaría especialmente apetecible, máxime si consideramos que es la capital de un país lleno de contradicciones, pero también con atractivos turísticos tan potentes como Brujas, y está a menos de 300 kilómetros de una ciudad tan exclusiva y preciosa como París. Pero, dicho esto…

 

            Dicho esto, Bruselas tiene un centro pequeño pero encantador, dominado por la incomparable Grand Place, ante la que es imposible no caer rendido. Posee una catedral gótica más que estimable, y las instituciones europeas (en especial, la sede del Parlamento) son, en sí mismas, un motivo para la visita turística y cultural. Tiene otros lugares de visita imprescindible y que son referencia mundialmente conocida, como el Atomium. Y, sobre todo, dentro de lo que en esta serie más destaco siempre, es una ciudad agradable y en la que, más allá de su ambiente aparentemente plano, no faltan tampoco interesantes y sorprendentes lugares para comer, salir, o tomar una copa. No diré que su gastronomía sea en general una referencia mundial, pero la verdad es que de vez en cuando no deja de resultar muy apetecible una buena cena de mejillones de gran calidad con patatas fritas, y si luego se termina con un buen gofre de chocolate como postre, todo mejora de forma manifiesta. Así que la cosa se va poniendo mejor… pero lo que realmente culmina todo esto y la hace única es la enorme variedad y calidad de cervezas que se puedan consumir. En este aspecto es, sin duda, uno de los mejores lugares del mundo. Cervezas de todo tipo de tono, graduación, color, maduración, cervezas añejas o criadas en roble… Incluso hay un tipo de copa para cada cerveza. Bruselas es la capital de un país que hace de la “cultura de la cerveza” uno de sus pilares. Hay quien dice, sin demasiada exageración, que lo único que une a este país variado y heterogéneo - compuesto por dos comunidades diferentes en casi todo- es la monarquía y la cerveza. Así que, después de lo dicho, se entiende que Bruselas es un lugar interesante que hay que visitar y al que hay que regresar. Yo siempre lo he pasado muy bien en esta ciudad.

 

Guerra y los Machado

 

Guerra y los Machado

 


            Últimamente venimos escuchando reiteradamente voces tan autorizadas como las de Felipe González y Alfonso Guerra, que critican la deriva que está adoptando el Partido Socialista y su actual líder y presidente del Gobierno, en no pocos aspectos, y en especial los relativos a sus pactos con los partidos independentistas, que van a conllevar de momento, si nadie lo remedia, la aprobación de una ley de amnistía que solo puede entenderse como un “peaje” para alcanzar la presidencia del Gobierno a cambio de los votos de los amnistiados, y más tarde, según parece derivarse de los acuerdos escritos, la creación de comisiones de investigación parlamentarias para supervisar la actuación judicial, y acaso -quién podría negarlo y quién creería a quién lo niegue- un referéndum de autodeterminación o independencia. Nunca entro en estas columnas en consideraciones de mera política partidista, pero me parece que hay un hecho que nos afecta a todos, como es la práctica imposibilidad de consensos entre dos los partidos supuestamente más moderados y centrados. Desde luego, puede haber muchas causas por las cuales este consenso no es posible, pero escuchando a Alfonso Guerra (y otras veces a Felipe González) parece claro que una de ellas, y ni mucho menos la menos trascendente, es que el Partido Socialista hoy no está, ni se le espera, en la búsqueda real de este consenso. Si hubiera dudas, basta escuchar a un candidato a presidente que justifica la amnistía porque “hay que hacer de la necesidad, virtud” ya que la única alternativa sería un Gobierno de derechas. Es decir, que en este punto ya nunca puede haber alternancia, y solo hay democracia cuando gobierna la izquierda, pero claro, entraríamos aquí en que la democracia sería un imposible lógico, ya que esta requiere que haya verdaderamente alternativas de gobierno y de mayorías. En fin, jamás habíamos escuchado a un candidato a presidente en su discurso de investidura decir que hay que construir un muro que separe a la derecha. No se qué lugar queda para el consenso.

            Creo que las manifestaciones que hizo Alfonso Guerra entrevistado en “El hormiguero” por Pablo Motos demuestran que mantiene una posición valiente y leal con España y con su propio partido político, ante la preocupante deriva actual. Hizo además una alusión que me pareció emblemática de la idea de consenso y reconciliación, como es su participación en un homenaje a los dos hermanos Machado, Manuel y Antonio, como sabemos distanciados políticamente y de algún modo representantes de esas dos Españas que tanto costó reconciliar, y que ahora algunos quizá quieren volver a enfrentar.   

 

(Fuente de la imagen:  https://www.20minutos.es/noticia/5192781/0/alfonso-guerra-hormiguero-donde-se-ha-visto-que-las-leyes-las-redacten-los-delincuentes/)

La España constitucional

 

La España constitucional

 


         Creo que la inmensa mayor parte de las personas que nos hemos manifestado no lo hemos hecho en apoyo a un partido político. Y tampoco en contra de otro. Ni siquiera hemos salido a la calle porque se pretenda aprobar una ley que creemos inconstitucional: sobre esto siempre puede opinarse, y no suele ser causa de manifestaciones, sino más bien de debates jurídicos; y por lo demás, todos los años el Tribunal Constitucional declara inconstitucionales algunas leyes y nada de ello pone en peligro el propio sistema constitucional. Lo que pasa es que aquí hay algo más, y no hace falta saber Derecho Constitucional para apreciarlo. Aquí hay una amenaza a algunos de los pilares fundamentales del sistema constitucional, como la separación de poderes, la independencia judicial, la igualdad entre todos los españoles ante la ley, el derecho a la tutela judicial efectiva, entre otros. Y, lo que es peor, estas amenazas descansan en un presupuesto inaceptable, como es la asunción de culpas por parte del Estado por haber impedido que, en su día, el llamado proceso independentista consiguiera sus objetivos por la vía de la ruptura constitucional.

 

            En realidad, no es la primera amenaza de este tipo que sufre nuestro sistema constitucional, que ha demostrado su fortaleza para superar todas ellas. En 1981, en 2017, nuestro sistema superó sendos ataques frontales, gracias a la actuación conjunta de muchas instituciones y de la mayoría del pueblo. Centrándonos en esta última fecha, fue el Gobierno, el Senado, el monarca, el poder judicial y la mayoría del pueblo español (incluyendo una gran parte del pueblo de Cataluña) quienes, cada quien desde su posición, consiguieron preservar el sistema y derrotar el proceso que pretendía destruirlo ilegalmente. Ahora se pretende cambiar el relato que quede para la Historia, pidiendo perdón por una actuación correcta y lícita, ante quienes sí quebrantaron el ordenamiento. Pero la situación actual no puede resultar más grave y preocupante: esta vez uno de los partidos mayoritarios, para mantenerse en el Gobierno, no tiene reparo en aceptar el relato de quienes agredieron al sistema constitucional y pretenden seguir haciéndolo. Pero yo no creo que la inmensa mayor parte de sus votantes y simpatizantes hayan abandonado la España constitucional, entre otras cosas porque lo que votaron era manifiestamente lo contrario a esto. Cabe preguntarse si se valora más conservar el Gobierno o preservar esa España constitucional hoy amenazada.  

 

(Fuente de la imagen:  https://www.abc.es/espana/castilla-la-mancha/toledo/miles-personas-llenan-plaza-zocodover-toledo-amnistia-20231112124731-nt.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F )

El árbol vivo y argumentación constitucional

 

El árbol vivo y argumentación constitucional

 


 

            Estos días estamos llevando a cabo unas interesantísimas jornadas sobre justicia constitucional en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, y lo puedo decir porque yo no tengo ningún mérito en ese interés, que deriva de la calidad de las exposiciones de los ponentes, y a la actitud activa y participativa de los asistentes. Hablamos sobre la jurisprudencia constitucional sobre el derecho a la vida, y especialmente las recientes sentencias de 2023. Es verdad que no pueden dejar de “colarse” algunas preguntas sobre la amnistía, que no es lo mismo que la eutanasia y por tanto no tiene demasiado que ver con el tema principal; se entiende por la actualidad de la cuestión, pero en términos de justicia constitucional poco y no muy reciente hay sobre esa cuestión, y en cambio mucho y bastante trascendente sobre la vida. Por supuesto, hay todo tipo de opiniones, que tratan de contribuir a que cada cursante se forme la suya propia. También es verdad que las diferencias hoy, al menos en términos constitucionales -y probablemente también en el debate social-, no parecen tan intensas como hace años, y así hemos podido comprobar cómo en un tema tan arduo y en el que suelen pesar tanto concepciones morales como el aborto, las principales diferencias entre el magistrado que nos ha contado la posición mayoritaria del TC (Juan Carlos Campo) y el firmante de un voto particular (Enrique Arnaldo) no está en la constitucionalidad de la regulación, con la que todos parecen estar de acuerdo, sino en cuestiones aparentemente más de detalle, como la información, la objeción de conciencia o la consideración de la interrupción del embarazo como derecho fundamental.

            Y es aquí donde quiero detenerme, porque no deja de llamar la atención que, existiendo un acuerdo relativamente amplio en que, siendo la cuestión polémica y los valores y derechos constitucionales en juego generales y abiertos, sea el legislador quien lleve a cabo la ponderación que considere adecuada, mientras esta no vacíe ninguno de los principios en juego. En cambio, convertir la opción del legislador en la única constitucionalmente posible es una operación innecesaria, preocupante, y que no se ha argumentado de una forma mínimamente sólida. Varios ponentes han incidido en la idea: parece que baste apelar a la metáfora de la Constitución como un “árbol vivo”, tomada de la Corte Suprema de Canadá, para que el Tribunal Constitucional desarrolle o complete sus preceptos en el sentido que -sin mucha legitimidad para ello- considere más acorde con el sentir social del momento. Se ha dicho -a mi juicio con acierto- que esto no es interpretar la ley de conformidad con la Constitución, sino al revés, la Constitución de acuerdo con la ley. Yo creo que es una forma absurda e innecesaria de juntar en las mismas decisiones los dos extremos en los que no debe incurrir la justicia constitucional: deferencia (extrema) con todo lo que hace la mayoría parlamentaria de cierto signo, pero activismo judicial que niega la discrecionalidad al legislador futuro.

 

(Fuente de la imagen:  https://www.rtve.es/noticias/20221220/directo-tribunal-constitucional-reacciones-ultima-hora/2412320.shtml)