sábado, 26 de noviembre de 2022

Ciudades de Iberoamérica: Puebla

 

Ciudades de Iberoamérica: Puebla

 


            Hay en Iberoamérica, y específicamente en México, bastantes ciudades coloniales, con sus hermosas catedrales e iglesias y sus calles coquetas y coloridas. Todas tienen algo en común, como es ese estilo hispano, pero al tiempo cada una es diferente. Puebla de México, fundada como Puebla de los Ángeles y hoy oficialmente denominada Heroica Puebla de Zaragoza, es sin duda única. México es, se diga lo que se diga, un país profundamente hispano y profundamente indígena. Algunos lugares, como la vecina Cholula, sintetizan de forma magistral ambas almas. En Puebla, sin dejar de apreciarse esa mixtura que identifica al país, predomina el elemento hispano. Fundada en 1531 en un lugar estratégico en la comunicación entre el puerto de Veracruz y la ciudad de México, conserva perfectamente las huellas principales de ese pasado colonial, a las que se une desde luego su historia posterior, dando lugar a la quinta ciudad más poblada del país. Nunca utilizo estas breves columnas para intentar hacer una especie de guía histórico-artística de los lugares que visito, para lo cual, desde luego, me faltarían conocimientos y experiencia. Y ello es particularmente cierto en esta ciudad tan sumamente llena de iglesias y conventos de enorme valor. Pero sería imposible entender Puebla sin su colosal catedral, cuya portada está flanqueada por sus impresionantes torres, mientras que su crucero está coronada por una espectacular cúpula. Pero hablando de cúpulas, de alguna manera estas son protagonistas de esta ciudad, ya que cualquier panorámica muestra no pocas, que vienen a coronar las diversas iglesias y conventos. Se dice que los españoles quisieron emular la gran cantidad de templos indígenas que encontraron (construidos estos habitualmente en forma de pirámides), y que en estos valles alcanzarían una por cada día del año; sea como fuere, hoy podemos disfrutar de esta gran cantidad de iglesias que suelen mezclar diversos estilos, aunque cabe señalar el protagonismo del barroco. En el interior, a veces las iglesias nos sorprenden con la riqueza ornamental que da el uso de los hilos de oro, como por ejemplo en la espectacular capilla del Rosario. Pero más allá de toda esta riqueza, pasear por el centro de Puebla es una delicia, que permite disfrutar de sus calles y casas coloridas y generalmente muy bien cuidadas, muchas de las cuales son edificios históricos de gran valor. La ciudad ha logrado así un interesante equilibrio entre el dinamismo y la tranquilidad.


        Por supuesto, esta crónica de impresiones y sensaciones no puede terminar sin destacar el gran valor de su cerámica, llamada por su especial proceso “talavera”, y que como quizá sepan los lectores, comparte desde no hace mucho la declaración como patrimonio inmaterial de la UNESCO con Tlaxcala, y nuestras ciudades de Talavera de la Reina y Puente del Arzobispo. Y en fin, hay que mencionar al menos el enorme valor de la gastronomía poblana, uno de los emblemas de la gran gastronomía mexicana, y en la que cabe destacar el mole poblano, aunque yo debo ya añadir la recomendación del exquisito mole de cadera.

¿Politización de la justicia constitucional?

 

¿Politización de la justicia constitucional?



 

            El Tribunal Constitucional, según el diseño que realiza la Constitución española, es un órgano plenamente jurisdiccional, pero separado del poder judicial, y que actúa como supremo intérprete de la Constitución. Desde que este tipo de tribunales existen en el mundo, su relación con el poder político es inevitable, casi se podría decir que consustancial. Por un lado, lo más habitual es que en el nombramiento de sus magistrados intervengan los otros poderes el Estado, y como mínimo casi siempre el poder legislativo, que en España tiene el protagonismo al nombrar, por tres quintos, a 8 de 12 magistrados. Por otro lado, el Tribunal valora cotidianamente la constitucionalidad de la más importante obra del legislador, como es la ley. Además, conoce de conflictos de competencias y de conflictos entre poderes del Estado. Es innegable que detrás de todo conflicto constitucional hay un conflicto político, y por eso creo que era acertada la idea de Leibholz de que corresponde al Tribunal Constitucional la solución o respuesta jurídica de las controversias políticas. En este contexto, hay que asumir esas relaciones “políticas” del Tribunal Constitucional, pero creo que nunca debemos perder la aspiración de que su actuación se lleve a cabo, dentro de parámetros de estricta independencia objetiva, con fundamentos estrictamente jurídicos.

            Pero cuando se habla de politización de la justicia constitucional suele hacerse referencia a algo menos deseable, y que, aunque es verdad que siempre puede tender a producirse, debería evitarse a toda costa. El problema sería, más que politización, de “partidización” del Tribunal, o al menos del intento por parte de los principales partidos de conseguir un Tribunal afín a sus pretensiones políticas, por distintas vías, entre las que cabe destacar el nombramiento de sus magistrados mediante una dinámica que no deja de ser una perversión de lo que debería de ser el espíritu del diseño constitucional. En lugar de buscar un consenso o acuerdo amplio sobre cada uno de los magistrados nombrados, se lleva a cabo un “reparto de plazas” entre los dos partidos mayoritarios. Y aun así, muchas veces el acuerdo no es posible y la institución pasa largos períodos sin ver renovados a parte de sus miembros. De todo esto, y de muchas otras cuestiones, han hablado diversos expertos estos días en nuestra Facultad de Ciencias Jurídicas. Y aunque ha habido cierta coincidencia en que, a pesar de estas perversiones, la institución en general ha logrado preservar su independencia hasta ahora, también se ha constatado que los problemas son graves y las soluciones, muy difíciles.

jueves, 10 de noviembre de 2022

Derechos del río Tajo

 

Los derechos del río Tajo

 


            La reciente Ley 19/2022, de 30 de septiembre, para el reconocimiento de personalidad jurídica a la laguna del Mar Menor y su cuenca, que procede de una iniciativa legislativa popular, supone una novedad importante en nuestro ordenamiento jurídico, ya que es la primera vez que la protección de un espacio de valor medioambiental en España se lleva a cabo mediante este mecanismo. Como indica la Exposición de Motivos, el objeto de la norma es “otorgar personalidad jurídica al ecosistema lagunar del Mar Menor, para poder dotarlo, como sujeto de derecho, de una carta de derechos propios”. La idea es deudora de la proclamación de los “derechos de la naturaleza” que a nivel constitucional tuvo su primera plasmación en la Constitución de Ecuador de 2008, y que ha tenido traducción en el reconocimiento jurisprudencial de derechos a concretos ríos, montes, o espacios naturales en Iberoamérica y en otros lugares del mundo, como Nueva Zelanda. El concepto en sí, en parte tributario de las culturas indígenas, es en realidad “intercultural”, es decir, un híbrido entre elementos de lo que podríamos denominar “cultura occidental”, como es el reconocimiento de derechos, y otros más indígenas, como el de naturaleza, imperfecta traducción del concepto de Pacha Mama.

            Como puede suponerse, esta idea choca frontalmente con algunos paradigmas fuertemente asentados en nuestra cultura jurídica, y por eso mismo la mayoría de los juristas siguen rechazando la mera posibilidad. Yo mismo fui muy reacio a esta idea, hasta que en cierto momento, estudiando el problema más despacio, experimenté una especie de “conversión” que me ha llevado a una posición mucho más abierta y matizada. Es imposible extenderme en esta columna en argumentos, pero cabría decir que, si los derechos están de algún modo en una especie de ley natural, no se ve por qué esta no incluiría la protección de la propia naturaleza como hábitat (eco) y fuente de vida (bio); y si no dejan de ser un producto de la creación humana, pues igual que creamos los derechos humanos, podemos ahora hacerlo con los de la naturaleza. También se dice que existen otras vías que pueden alcanzar un resultado similar; pero aunque esto sea más o menos cierto, no resta el valor, emblemático y práctico, a estas proclamaciones. En fin, vamos a empezar a asistir a la proclamación de derechos de otros espacios naturales en España, y ya se ha propuesto la Albufera de Valencia; así que me permito desde ya proponer el reconocimiento de derechos a nuestro espacio más contaminado, expoliado y amenazado, como es el río Tajo, que los merece y necesita tanto o más que otros...


(FUente de la imagen: https://elpais.com/sociedad/2012/06/24/actualidad/1340562672_975397.html )

jueves, 27 de octubre de 2022

El jardín y los herbívoros

 

El jardín y los herbívoros

 


            Desde la primera monografía jurídica que escribí, me ha preocupado siempre la paradoja que se produce con los valores constitucionales y democráticos: por un lado, es imposible proclamar valores como la libertad, el pluralismo o la tolerancia, incluso hoy en día podemos decir la interculturalidad, sin ser a su vez abiertos, respetuosos y tolerantes con todos los que piensan diferente, lo cual incluye a quienes no comparten esos valores. Pero, por otro lado, esos valores sucumbirán si no son defendidos cuando están en peligro o son objeto de amenaza. Estos valores son probablemente la mejor aportación de eso que llamamos “occidente” al mundo, y solo una visión absolutamente sectaria o sesgada negaría el papel de Europa en su formación. Tampoco descubrimos gran cosa si constatamos que hoy en día han de afrontar no pocas amenazas en muchos lugares del mundo. Caminamos a un mundo cuya primera potencia puede ser pronto un país que no cree ni comparte esos valores; asistimos a una invasión de otro país por el hecho de que quiere ser europeo y occidental; presenciamos, por ejemplo ahora en Irán, la negación de los derechos más básicos, especialmente de las mujeres.

            En este contexto, Josep Borrell, en su condición de Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, viene destacándose en los últimos tiempos por sus afirmaciones más o menos metafóricas que destacan la importancia de estos valores europeos y de su defensa. Tal vez porque su tono contundente y claro contrasta con los de otros como Ursula von der Leyen en esta Unión en cierto modo tricéfala, algunas de estas afirmaciones han sido objeto de duras críticas. Como cuando comparó a Europa con un “jardín” en medio de una “selva”. Pronto algunos consideraron que esta comparación era colonialista o incluso supremacista, pero como él mismo se encargó de explicar, no deja de ser una constatación del nivel de bienestar y de satisfacción de los derechos alcanzado, que, bien entendido, en modo alguno debe implicar una actitud de cierre ante el exterior, sino de acción favorable precisamente para que esa prosperidad relativa pueda mantenerse y, sobre todo extenderse. También ha destacado la importancia de la seguridad y la defensa señalando que no podemos ser herbívoros en un mundo de carnívoros. Y es que, por desgracia, en ciertas ocasiones nuestros valores no pueden defenderse con meras proclamaciones ingenuas o cándidas, y quizá tampoco es la mejor opción encargar esa defensa a otros. La verdad, ya era hora de que un responsable institucional, sensato y alejado del populismo, se expresara así. 


(Fuente de la imagen: https://www.eldiario.es/internacional/borrell-apela-europeos-corten-gas-casas-disminuyan-dependencia-ataca-ucrania_1_8814873.html )

jueves, 20 de octubre de 2022

Género: hurtar del debate

 

Género: hurtar el debate



 

            Resumiendo mucho, mucho… podríamos explicar que el sexo venía considerándose una realidad biológica, y para poner de relieve que los roles que nuestras sociedades solían asignar a las mujeres no estaban vinculados a esa realidad, el feminismo que hoy podríamos llamar ya “clásico” introdujo el concepto de género. Era algo diferente al sexo, pero no lo anulaba. Sin embargo, otras circunstancias han ido añadiendo complejidad al debate: la posibilidad médica de modificar los órganos sexuales de una persona abrió camino al reconocimiento a los efectos jurídicos de esa modificación (que hace décadas reconoció nuestro Tribunal Supremo, antes que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos); y más tarde se ha empezado a entender que, siendo el género algo distinto al sexo, no siempre es necesaria esa modificación física para el cambio de la anotación registral. Esta posibilidad YA la reconoce nuestra legislación, si bien sometida a un previo reconocimiento de un profesional, cuando no exista esa alteración física. Por último, el hecho excepcionalísimo de que algunas personas pueden nacer con caracteres sexuales no definidos o ambiguos, y sobre todo el reconocimiento de esa identidad como algo totalmente desvinculado de la apariencia sexual y de la genética, defendido por la llamada “ideología queer” (en contra de gran parte de las feministas “clásicas”), abren camino a una determinación de género que dependería solo y exclusivamente de la voluntad de la persona, no necesariamente binaria, y eventualmente cambiante y “fluida”.

            Esto está ahora en debate, y esta posibilidad es la que reconoce el proyecto de ley que acaba de entrar en el Congreso. Sin rechazar los argumentos a favor de este cambio, la verdad es que tiene notorios detractores, porque desdibuja por completo la categoría de “mujer” como concepto social y jurídico, y este es el presupuesto ineludible del feminismo y de tantas medidas de acción positiva y discriminación inversa. Además, está la peliaguda cuestión de si los menores deben poder decidir, y en qué términos, sobre modificaciones físicas tendentes a alterar su identidad sexual. El debate es importante, las posturas están muy enfrentadas. Y el lugar idóneo para ese debate es precisamente el Parlamento. Por tanto, me parece muy cuestionable la tramitación por la vía de urgencia, e insostenible que una ministra del Gobierno de España afirme que no cabe cambiar ni una coma en el proyecto presentado. Más bien este es el caso en el que, tras un amplio debate parlamentario, tendría sentido que los grupos no impongan una disciplina de voto, para que nuestros representantes actúen en conciencia y en consecuencia.


(Fuente de la imagen: https://www.psicologia-online.com/identidad-de-genero-que-es-y-como-se-construye-4896.html )

jueves, 13 de octubre de 2022

¡Viven!

 

¡Viven!

 


            Se conmemoran ahora nada menos que cincuenta años de aquellos hechos impactantes que universalmente se conocieron como “la tragedia de los Andes”. Para los más jóvenes o más despistados, el 13 de octubre de 1972 un vuelo en el que viajaban los miembros de un equipo de rugby uruguayo y algunos familiares, con destino a Santiago de Chile para disputar un partido, se estrelló en mitad de las montañas andinas. Algunas personas fallecieron; a los ocho días los declararon muertos y dejaron de buscar el avión; pero algunos de los pasajeros lograron sobrevivir unos 72 días, hasta que el 23 de diciembre, Nando Parrado y Roberto Canessa, los dos supervivientes más intrépidos, tras recorrer la cordillera durante varios días, pudieron avisar de que había otros catorce supervivientes. Andando los años, varios libros, una película, muchos documentales y conferencias después, los hechos siguen resultando asombrosos, sobre todo porque son muestra del casi ilimitado instinto de supervivencia humano. En efecto, aunque gran cantidad de testimonios ponen de relieve que llegados a cierto punto no les importaba ya morir, lo cierto es que, con alguna sorprendente excepción, la mayoría dieron los pasos adecuados para sobrevivir.

            Entre las muchas cosas que tuvieron que hacer para conservar su vida, quizá la que más ha llamado la atención, hasta el punto de convertirse casi en el núcleo de esta historia, fue el comer la carne de los fallecidos. Los detalles sobre cómo llegaron a esa difícil decisión, y el procedimiento que fueron estableciendo para ejecutarla, han sido narrados de forma tan reiterada como minuciosa. Por supuesto, nunca nadie ha cuestionado esa decisión desde ningún punto de vista. Pero yo quiero centrarme en otro aspecto de algo fundamental que igualmente hicieron, y sin lo cual habrían fallecido: asociarse y tomar las decisiones de manera civilizada, y en cierto sentido “democrática”. A pesar de que ellos afirman que no había normas, se establecieron de forma más o menos consensuada pautas de conducta; no hubo grandes conflictos, y sí trabajo en equipo. Probablemente no fue un impulso solidario lo que les llevó a actuar de ese modo, sino más bien el propio instinto de supervivencia, ante la seguridad de que de forma aislada o -peor todavía- enfrentados, nadie se salvaría. Podríamos incluso pensar que acaso el contrato social no fue provocado por el deseo de preservar la seguridad, la libertad o la propiedad, sino por el apreciable beneficio que para todos y cada uno representa asociarse y adoptar decisiones conjuntamente. En mitad de la nada, surge la civilización.

(Fuente de la imagen: https://www.telam.com.ar/notas/202210/607607-tragedia-andes-sobrevivientes.html )

miércoles, 5 de octubre de 2022

Batallas de órganos

 

Batallas de órganos




            Hace algunos años, al hilo de los magnos eventos que jalonaron el llamado “año Greco”, comenzó el Festival de Música que ha tenido como hito fundamental las batallas de órganos llevadas a cabo en la catedral primada. Este año estamos en la IX edición de este evento organizado por la Real Fundación Toledo, que en no demasiado tiempo ha pasado a convertirse en una de las citas culturales más importantes del año en nuestra ciudad. Reconozco que no soy un gran aficionado a este tipo de eventos musicales, y en parte por esto, en parte por tantos otros compromisos y actividades, no había asistido hasta ahora a una de estas batallas. Pero el pasado sábado estuve en la XVII, dedicada a Los Milagros de Nuestra Señora, y debo decir que salí con la sensación de que los comentarios elogiosos que ya había escuchado sobre estos eventos se quedaban cortos ante la maravillosa experiencia vivida. Quien tenga un mínimo de sensibilidad musical y artística comprenderá enseguida que la fórmula es infalible: los mejores órganos en las mejores manos, y en el marco incomparable de la Catedral de Santa María de Toledo. Cuatro órganos mayores, tres realejos y el clave, a pleno rendimiento, en perfecta armonía, en permanente “diálogo” (probablemente este término es más preciso que el de “batalla”, aunque no cabe negar el impacto y potencial de este último); y todo ello sin olvidar el añadido de excelentes improvisaciones, de la mano, en esta concreta batalla, de Carlo Maria Barile, Pablo Márquez Caraballo, Atsuko Takano, y Juan José Montero Ruiz.


La experiencia es inolvidable y en cierto modo inenarrable, además yo no sabría hacer una crítica profesional. Pero no puedo dejar de intentar transmitir esa maravillosa sensación de ese sonido que llena e invade el espacio y luego queda, sobre todo cuando suenan los órganos mayores, “atrapado” en el aire por unos instantes, antes de apagarse o de empezar a escuchar la “respuesta” de otro órgano. O el muy diferente ambiente creado por los órganos del siglo XVIII, contemporáneos de Bach, interpretando alguna de sus obras. Todo ello en ese escenario único, como es la catedral, único lugar en el que podemos escuchar esos órganos mayores que viven en nuestro templo y forman parte de él, y con una iluminación perfecta, cambiante, siempre adecuada y discreta, siempre al servicio de la música. En no pocos momentos no resulta fácil elegir entre disfrutar la música acompañada de esa visión espectacular del entorno, o cerrar los ojos y dejarse llevar por las notas. Y todo ello durante unas dos horas, que más bien parecen un santiamén. Todavía queda la batalla XVIII (dedicada a la Batalla de Lepanto, el día 8) y la XIX (Apocalipsis de San Juan, el día 22), así que si quedan entradas, no lo duden. Y si no, apúntenlo para la próxima edición.