El himno de Marta
La famosa cantante Marta Sánchez
sorprendió hace unos días con una interpretación original del himno nacional en
uno de sus conciertos, que incluía una letra propia. Esa interpretación pronto adquirió
una inmensa difusión, generando un cierto sentimiento colectivo favorable. Sin
embargo, nunca llueve a gusto de todos, y también ha habido numerosas críticas.
En mi opinión, dejando a un lado las que se limitan a decir que no les gusta la
letra o la interpretación (ya que sobre gustos no hay nada escrito), muchas de estas
críticas revelan ocultos recelos o extraños sentimientos que en algunos provoca
el mero hecho de comprobar que muchos paisanos expresan, sin ningún tipo de
complejo, su sentimiento patriótico.
Así, por ejemplo, algunos políticos
se han quejado de que eso politiza el himno, cuando quizá lo que lo politiza es
su pronunciamiento al respecto. Otros han dicho que no les gustan las banderas,
o que están hartos de guerras de banderas; pero en realidad eso solo lo
expresan ante la exhibición, últimamente muy frecuente, de la bandera y otros
símbolos españoles, y no de otros. Y poca “guerra” puede manifestarse en
aquello que no expresa nada contra nadie, sino solo un sentimiento compartido.
Por otro lado, otros se empeñan en destacar que tenemos muchos problemas más
importantes (el paro, la pobreza, la precariedad… y todos los que se quieran
añadir); como si el exhibir la bandera o cantar el himno fuera incompatible con
preocuparse también de esas cuestiones, o impidiera ser consciente de los
problemas o luchar contra ellos. En fin, algunos -muchas veces los mismos que
pocos días antes saludaban como gran idea la utilización de “portavozas”- han
criticado la pobreza lingüística o literaria de la letra. Yo creo que era una
letra sencilla, que en lugar de hablar de muertos, guerras o sangre, apelaba
simplemente al amor a la patria y al orgullo de sentirse español. Muchas veces
se ha hablado de la diferencia entre el patriotismo y el nacionalismo; aquel
nunca es excluyente ni va contra nadie, y expresa un sentimiento positivo. Yo,
que lo primero me siento persona y ciudadano del mundo, y luego europeo y
español, reconozco la importancia de los símbolos como elemento de unión de
toda comunidad política o social, como podemos ver en cualquier lugar del mundo.
Y creo que los que se avergüenzan de la utilización de los símbolos comunes, o
consideran rancia o retrógrada toda muestra colectiva de estos, o de un
sentimiento nacional (expresión que además solo manifiestan ante los símbolos
comunes españoles, y no ante otros) quizá tendrían que hacérselo ver.
(Fuente de la imagen: https://as.com/tikitakas/2018/02/18/portada/1518960348_591489.html)
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